MITOS Y LEYENDAS

EL ORIGEN DE LA PALABRA «CHÍA



Chía es el epicentro de los municipios de la Sabana Norte

de Bogotá, aquí convergen todos sus caminos. En la época

precolombina Chía fue una de las ciudades más

importantes de la cultura Chibcha, en los ámbitos econ

ómico, políticos, social y religioso, siendo también el

punto de intercambio con los pueblos vecinos.

 

 

Chía era el paso obligado de los viajeros nativos

que comerciaban la sal de Zipaquirá, Nemocón y

Sesquile con los pueblos aborígenes del sur, los cuales

a cambio proveían a los habitantes de estas tierras con

oro y algodón.

 

Más tarde los españoles, pasaron por estas tierras tras

la conquista del valle de Bacatá. En la época de la Colonia

los alfareros de Ráquira y otros pueblos de

Boyacá, desfilaron por Chía con sus recuas de

mulas cargadas de loza, rumbo al puerto de

Honda; por allí a través del río Magdalena llegó

 la "cultura europea" que invadió con sus

cachivaches el centro y el norte del país.

 

Por este río también se diluyeron las riquezas que

saquearon los conquistadores a los pueblos

andinos, que sirvieron para enriquecer a España

 y otros países de Europa.

 

ORIGEN E HISTORIA

 

Chía es un municipio de origen precolombino,

por lo cual no se puede establecer

una fecha exacta de su fundación.

 

A la llegada de los invasores españoles en

abril de 1537, este valle estaba habitado

por los Muiscas pertenecientes a la familia

Chibcha, una de las más importantes

del Nuevo Mundo junto con los Incas del

Perú, los Aztecas y los Mayas, de México y

Centroamérica.

 

Los "conquistadores" encontraron un

pueblo organizado social, política y

administrativamente y con profundas estructuras religiosas.

 

Chía fue, después de Sogamoso -la Ciudad del Sol-, el

sitio espiritual más importante para el pueblo Chibcha,

aquí le brindaban tributo a sus dioses: Chibchacum,

Bachué, Bochica y Zuhé, y a las fuerzas de la naturaleza

como, el agua, la luna, el sol, el aire y la tierra.

 

Chía fue sede del principal cacique del imperio, ya

que el soberano de este pueblo era el heredero de la corona

del Zipa de Bacatá; en Chía se hallaba la Cuca (seminario),

donde el príncipe se instruía en ciencias naturales, como

medicina, astrología, botánica, y se iniciaba en el conocimiento

profundo de la religión y las artes de la guerra.

 

como un municipio con vocación agrícola

por más de tres siglos, y más tarde en el siglo

XX mediante una transformación total de

sus costumbres. Al iniciarse la década del setenta,

en el siglo pasado, la expansión urbana

y la agroindustria de las flores aceleraron su

crecimiento general.

 

Ahora, al inicio del siglo XXI, Chía

tiene el perfil de una ciudad intermedia con

cerca de 110.000 habitantes; posee una economía

 basada en el comercio y la prestación

de servicios, y es centro cultural, turístico y

educativo por excelencia en Cundinamarca.

 

La organización de los municipios del

Nuevo Reino de Granada fue copia de la

estructura de las ciudades y pueblos españoles

de la Edad Media, los que a la vez la

habían tomado de la legislación romana.

Chía, como ya hemos dicho, antes de

llegar los europeos tenía la organización administrativa

de los pueblos muiscas, que

cambió radicalmente cuando los españoles

se apropiaron de la tierra, de la vida y las

costumbres de los nativos.

Al respecto dice Carlos H. Matiz:

 

" Con la llegada de los españoles cambió

la vida de los habitantes de Chía; llegaron

después los encomenderos españoles que expropiaron

a los naturales de sus tierras, los

despojaron de su templo, que convirtieron

en ruinas, les quitaron sus leyes civiles y religiosas,

les obligaron a cambiar su idioma

por el de Castilla, los catequizaron a una

religión que no comprendían, y además los

obligaron a pagar tributo a un extraño soberano de allende

los mares y se vieron de pronto esclavizados bajo el

azote de los codiciosos y crueles encomenderos, les violaban

sus mujeres y les obligaban a tenerles bien provista

su insatisfecha despensa con los frutos de su trabajo."

 

El 19 de noviembre de 1593 se creó el Resguardo

de Chía, ante la decadencia de las encomiendas que durante

una larga época obligaron a los indígenas a prestar

sus servicios forzosos, como tributo al rey, así diezmaron

el territorio y la población nativa. En esa época se

hizo el primer censo que estableció una población de

1.753 nativos divididos así: 14 caciques y capitanes, 520

útiles, 19 reservados, 39 fugitivos y 1.161 de chusma.

 

El 22 de febrero de 1594 se fijaron los primeros límites.

(Roberto Velandia ).

 

Hacia la mitad del siglo XVII la población nativa

se menguó dramáticamente, y los campos, minas y

tierras de cultivo se fueron quedando sin quién los trabajara,

lo cual hizo que la tierra de las encomiendas y

los resguardos se redistribuyera entre la población blanca

y mestiza y se comenzaran a organizar las parroquias.

En el año de 1756 Chía

comenzó a figurar como parroquia (municipio),

dentro de la organización territorial del virreinato de

la Nueva Granada. Pero, sin embargo, tardó dos siglos más

 para lograr una organización política y administrativa.

 

Le fueron ratificados sus linderos mediante la ordenanza

No. 36 de 1945, artículo 11.